En política, la imagen cuenta. Pero también cuenta la percepción, aquel atributo subjetivo que favorece de forma inmensa o simplemente genera rechazo sin mayor criterio de evaluación. Y en Caldas, de los actores políticos contemporáneos, Manuel Correa es quien, a juicio de diversas voces, encarna con mayor proporción el ideal de “señorazo” en la política local.
Su recorrido profesional y como figura de la escena pública/administrativa siempre ha estado rodeado de excelentes comentarios, no solo por su carisma fuera de los pasillos gubernamentales, sino por su disciplina, criterio y olfato político que hoy lo tiene como una de las nuevas figuras que con seguridad obtendrá una curul como nuevo congresista del departamento de Caldas.
Su fortaleza académica, seguida de su rigurosidad profesional, ha sido el sello característico. Edil, concejal, diputado, secretario de despacho de la Gobernación de Caldas. De formación, abogado y curtido deportista de muy alto nivel, Manuel es sin duda el ejemplo claro de que en política la decencia sí es posible. Fiel escudero del hoy candidato presidencial Mauricio Lizcano, activo en las bases juveniles pero con altísimo potencial en lo que se conoce como la gerencia de lo público.
Actualmente, como candidato a la Cámara de Representantes, Manuel Correa es uno de los aspirantes que mayor opción de obtener una curul tiene, no solo por el respaldo de la estructura electoral departamental que lo acompaña, sino por su amplia capacidad de conseguir nuevas adhesiones ciudadanas que ven en su trayectoria pulcritud, decencia y conexión con las bases.
Ganará Manuel, sin duda, pero ganará Caldas un brillante vocero de los intereses públicos para el departamento, que conoce lo administrativo y se defiende ampliamente en los debates propios del legislativo. Tiene oratorio, tono, carácter y conocimiento, cualidades que lo harán brillar con luz propia, opinan conocidos de la cosa política local.



